martes, 22 de noviembre de 2016

Mi pasión.

                                                       Mi pasión

He descubierto una nueva y fascinante pasión que son: las paradojas.

No se como ni cuando comenzó esto pero me fascinan, no sé si es por el hecho de que no tienen respuesta una sólo respuesta válida para todos, o por el hecho de que todos nos ponemos a pensar en el posible resultado y al mismo tiempo que sean irónicas.

Por norma general, ante muchas situaciones, acostumbramos a dejarnos llevar por el sentido común y la lógica, que son las mismas que nos dictan los parámetros para pensar y decidir en base a un determinado escenario.
Sien embargo en ciertas ocasiones, las cosas terminan siendo muy diferentes
a lo que pensábamos en un principio, o directamente desafían el sentido común o la lógica así a la brava, llegando al punto de resultar imposibles.
A ese concepto se le llama paradoja.

Aquí les dejo dos ejemplos de ellas:



Haciendo polvo el sentido común.




Ha llegado el turno de mi paradoja favorita, pues pone en juego todo lo que normalmente decimos basándonos en el sentido común (prejuicio cognitivo) y en la presunción egocéntrica de la universalidad de un conocimiento determinado. El autor es Eubulides de Mileto, un filósofo griego también conocido por sus paradojas. Una de las más interesantes es la que formula lo siguiente: ¿En qué momento un montón de arena deja de serlo? Esta pregunta nos lleva siempre a realizar deducciones sobre qué constituye un montón de arena. Es así que se dice que dos o tres granos de arena no forman un montón, que un millón sí lo constituyen; que si n granos de arenas no forman un montón, si les agregamos uno grano de arena más tampoco lo formarán; que si n granos de arena son un montón, quitándole un grano seguirá siéndolo. ¿Es claro el problema que se da con esto? ¿Cuál es la medida adecuada? ¿Cuál es el número interesante que va a inaugurar la existencia o no de un montón de arena? Las respuestas más acertadas podrían ser las siguientes: O bien no hay tal cosa como montones, o bien 1 grano de arena es un montón.


La serpiente  




La paradoja de la serpiente es una paradoja de tipo condicional basada en una suposición.
Dice así: “Si una serpiente empieza a comerse su cola y acaba comiéndose absolutamente todo su cuerpo, ¿Dónde estaría la serpiente, si está dentro de su estómago, que a su vez está dentro de ella?

Saludos!

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